El sobrepeso de los perros es consecuencia de un exceso de energía proporcionada por los alimentos en comparación con la energía gastada por el animal. Los nuevos modos de vida, mucho más sedentarios, han permitido que los perros también sufran obesidad.
Signos de obesidad canina
Un perro obeso es aquel cuyo peso supera en al menos un 15-20% el peso ideal de la raza. La obesidad puede ser apreciada por el peso del animal o por señales en su figura, como pueden ser la dificultad para palpar sus costillas, la aparición de grasa en el pecho, la espalda o en la base de la cola, la disminución de la energía, una intolerancia al ejercicio o al calor, o un jadeo constante al más mínimo movimiento.
Efectos de la obesidad en los perros
La obesidad canina no es solo estética, sino que afecta considerablemente a la salud del perro: reduce la fluidez de movimientos, altera la función de muchos órganos del animal, se ve reducida su esperanza de vida, etc. Las consecuencias de la obesidad en los perros son múltiples:
Sobre el esqueleto. La obesidad puede favorecer la aparición de enfermedades de las articulaciones causadas por el sobrepeso o puede provocar una agravación de las ya existentes.
Sobre el metabolismo. Puede apreciarse una mayor presencia de la diabetes en perros obesos, al igual que dificultades para controlar la regulación térmica del cuerpo. Igualmente son más susceptibles a presentar infecciones de piel. Igualmente puede provocar un mal funcionamiento del el corazón, que se debilita y dificulta la circulación de la sangre.
Ingesta de dulces y alimentos innecesarios
Los perros por regla general siempre están buscando qué comer, pero caer en esa tentación de darles golosinas o alimentos que no tocan provocan esa gordura de la que hablamos. Estos además provocan un efecto desagradable, ya que los perros se acostumbran a pedir más y más. Esta distribución es percibida por el perro como una recompensa inmediata y lo incita a seguir haciéndolo.
Reglas básicas para limitar el sobrepeso canino