Consejos para lavar al perro

Consejos para lavar al perro

Consejos para lavar al perro

Para nuestros amigos la higiene dermatológica es garantía de calidad de vida. Ésta higiene le evita muchos problemas y disminuye riesgos de enfermedades. Veamos consejos para el lavado de nuestras mascotas y como cuidar su piel y su pelaje. Recuerda que el estado de éstos generalmente es un reflejo de la salud del animal, así que es muy importante que sepamos cuidarlos.

La piel y el pelo del perro

La piel es el órgano del cuerpo del perro más extendido y el más aparente. La piel del perro constituye una barrera anatómica y psicológica entre la estructura interna del animal y su entorno. La piel le protege de los ataques exteriores de naturaleza física, química y/o microbiana en la naturaleza. Además interviene en numerosas funciones metabólicas y sensoriales, y permite mantener la homeostasis interna en perfecto estado.

La piel está recubierta de pelo. El pelaje del perro juega un papel importante en la protección de la piel, en su aislamiento térmico y en su percepción sensorial. En el pelaje del animal debemos distinguir entre el pelaje externo, largo, pigmentado y rígido, y el pelaje interno o pelusa, fino, corto, denso y con poca o ninguna pigmentación.

¿Debemos lavar a nuestros perros? ¿Con qué frecuencia?

Contrariamente a lo que afirman las creencias populares, podemos lavar a nuestras mascotas con la frecuencia que deseemos, siempre y cuando utilicemos champús adaptados a sus necesidades. Mucho cuidado con ellos, porque utilizar champús inadecuados puede dañar su piel y su pelaje.

La frecuencia de lavado es variable, dependiendo de la raza, el estilo de vida y la largura del pelaje del animal, pero una frecuencia estándar adecuada es la de un baño cada quince días. El uso una vez al mes de un champú especial para desengrasar el pelo te ahorrará mucho tiempo con el cepillado. Por cierto, los cachorros pueden ser lavados a partir de los 3 meses de edad.

¿Cómo lavar al perro?

El baño debe ser un momento de relax para el animal. Muchos de vosotros pensaréis que eso es imposible, pero si acostumbras al animal al baño desde pequeños, éstos lo apreciarán con el paso del tiempo y será un momento muy especial para ellos porque solo sentirán los cuidados que les das.

La manera de introducir el baño debe ser gradual y nunca debemos forzarles. Hazlo todo paso a paso y si un día un paso se “atraganta” demasiado, vuelve a empezar otro día hasta que el animal lo vea todo natural y se atreva a dar ese paso que ha dado problemas.

Lo primero que tenemos que hacer es preparar el pelo del animal antes de mojarlo peinándolo y cepillándolo, sobre todo en las razas de pelo largo. Proteger los oídos del animal con algodones para evitar sustos con el agua.

Encuentra la temperatura del agua perfecta. Ni demasiado caliente ni demasiado fría. Lo ideal es que rociemos el agua con el grifo de la ducha, siempre con un caudal de agua no demasiado elevado. El agua debe acariciar los lomos del animal. Este simple gesto le dará confianza al animal y así evitaremos cualquier tipo de aprehensión. Mientras le bañas debes hablar con él suavemente. Evita rociarle bruscamente la cara, los ojos y los oídos.

¿Cómo secar al perro?

Puedes secar a tu mascota con una toalla (habiendo previamente peinado su pelaje, sobre todo si tu perro es de pelo largo) o incluso con un secador de pelo. Éste último es muy eficaz para que el animal no coja frío (y es que el pelo mojado ya no desempeña su función de aislamiento).

Espera hasta haberlo secado completamente antes de dejarlo marcharse del baño. Existen productos especiales para aplicar después del baño que ayudan a restablecer la hidratación superficial y a suavizar la piel del animal. Igualmente te puede ayudar a devolverle el brillo a los cabellos más oscuros.

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